miércoles, 13 de enero de 2010

Poema del libro Palabras para Sembrar



La vida es estrés

Oí hayes de mujer
espeluznantes, por cierto
con alaridos y gritos
seguidos por un suspenso.

Después llantos diferentes,
de un bebé recién nacido
y comprendí en el momento
que otro ser había venido.

Fue duro llegar al mundo
no solo para el bebé
también recibió la madre
heridas que pude ver.

Y el pobre bebé tenía
signos de haber transitado
por un canal muy estrecho
para su cuerpo neonato.

Vino al mundo con dolor
como todos los vivientes
que se forman en el vientre
de una madre que gestó.

Esto fue solo el inicio
de su llanto y su dolor
pues lo vi llegar a hombre
y a ese llanto superó.


Pero siempre hubo motivos
para sentir un dolor
que lo provocó una pena,
un amor, una infección

hasta que vino la Parca
y acabó todo estertor
y el pobre cuerpo yacía
sin respirar, en cajón.

Entonces fue que pensé
cómo fue el tiempo que usó
y llegué a la conclusión
que fue pena, fue dolor.

Si hubo algún momento alegre
enseguida terminó
el estrés fue permanente
mientras la vida guardó.

Y ahora que ya perdiste
este cuerpo terrenal
terminaste los dolores
que el cuerpo te pudo dar.

Será que el dolor del alma
se va contigo también?
O un alma pura carece
del dolor y del estrés?
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