miércoles, 12 de enero de 2011

Poema del libro El Universo



La sabiduría de nuestro inconsciente

Llevando con mi cuerpo un equilibrio
de funciones que hacen a la vida
y teniendo los órganos que forman
al humano en completa anatomía

carecía de ciencia y de destreza
para hacer y cuidar a mi organismo
e ignoraba la forma y contenido
de las cosas que hay dentro de uno mismo.

Tuve que ir a aprender en otros cuerpos
como estoy constituida por adentro
como irriga la sangre con sus vasos
como tomo el oxígeno del medio.

Como se forma el cuerpo en las entrañas
de otro cuerpo que sabe como hacerlo
pero cuyo consciente no posee
más conciencia que el acto de tenerlo.

Yo agradezco el trabajo que realiza
mi inconsciente, tan diestro y avezado;
es perfecta la obra que él dirige
ya que sana al vivir me ha conservado.

Y es seguro que nunca ha interrumpido
su incesante labor, ni se ha cansado
porque si esto pasara sólo un rato
ya la muerte lo hubiera denunciado.

Pero hay algo que quiero reprocharle
por más que me mantenga sana y salva
y es saber que conoce por qué vivo
y aún sabiendo lo oculta, no me habla.

Ni me dice secretos que conoce
que utiliza en su diario trajinar
para hacer que mi cuerpo se mantenga
sabiendo que los quiero descifrar.

Si él hablara, que fácil que sería
conocer los misterios de la vida,
pero calla y con ello nuestra ciencia
sólo alcanza a tener lo que hoy en día.
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