martes, 19 de febrero de 2008

Dos poemas de mi primer libro "El Universo" (año 1992).

Imagen de Dios

Dios es espacio y es tiempo, en todo es Eternidad
te dió un poco de ambas cosas, para poderlas usar.
También te dió el albedrío, que hace a tu libertad
y un pedacito de su alma, que deberías de encarnar.

El alma encontró la llave, para comenzar su acción
en un óvulo encendido por las llamas del amor
y allí comenzó un proceso, ayudado al accionar
por la matriz y los medios, que lo hubieron de alumbrar.

Nació al mundo hecho un lactante, sin comprender el por qué
e inocente y balbuceante llegó a hombre hecho como es.
El cuerpo ganó al espacio su volumen al crecer
y al tiempo ganó los años que identifican su ser.

Tomó conciencia del hecho de ser imagen de Dios
y repitió este concepto, al cual nunca comprendió
Eres espacio, eres tiempo, eres hombre, eres creación
de un alma que evoluciona buscando su redención.

Tocar el horizonte


Veía allá a lo lejos, que el cielo se encontraba
formando con la tierra la línea horizontal
y mientras contemplaba el verde de los campos
oí una voz de infante -te quiero preguntar-.

Di vuelta, a mis espaldas, un niño me miraba
y al verlo preguntaba -¿Me quieres ayudar?-
Pues claro que te ayudo ¿Qué quieres criatura?
Es tanta tu hermosura ¿Pretendes algo más?

-Pues quiero que me hagas tocar el horizonte
yo quiero que mis manos alcancen a palpar
el cielo que nos cubre y que al llegar la noche
enciende sus estrellas mostrando su beldad-.

Tocar el horizonte? No puedes niño mío
ninguno lo ha tocado, te puedo asegurar
es algo que se mueve contigo en la distancia
y cuanto más avanzas, más lejos lo notas.

-No puede ser, me dijo, mirá aquel arbolito
su copa ha penetrado el manto que es azul
y ves aquel potrillo que casi está llegando?
muy pronto irán tocando sus crines al ombú-.

Pensé y al fin le dije: percibes horizontes
al frente, a los costados, si miras hacia atrás
lo tiene nuestra pampa en todo su contorno,
se pierde en los cementos de una gran ciudad.

-Si estoy aquí en la pampa, mirando el horizonte
yo quiero conocerlo, te vuelvo a repetir
y quiero que me lleves para alcanzar estrellas
que cuando cae la noche comienzan a salir-.

Pues mira el horizonte, tan solo es una imagen
que empieza en tus pupilas, termina en tu visual
no puedes recorrerlo, tan solo contemplarlo
te muestra él el espacio que tienes para andar.

Así mientras hablamos, quizás en la distancia
se encuentre quien alcance el cielo a contemplar
y vea aquí a nosotros parados en la línea
que llaman horizonte mirando desde allá.

Si quieres alejarte, pues ve con el potrillo
yo observaré que alcanzas al árbol donde está
y pensaré que tocas al fin el horizonte
y que cumplí el pedido que hiciste aquí al llegar.

Pero verás criatura -su nombre era Inocencia-
que nunca el horizonte se llega a conquistar
se busca de por vida, se alcanza con la vista,
se pierde en el momento que crees tu llegar.

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