miércoles, 26 de septiembre de 2012

Poema del libro Nuevo Mundo




Milagro 


Mira, es algo increíble
también pura realidad
un día oímos llantos
justo en la puerta de acá. 

Salí a mirar qué pasaba
y me encontré con un bulto
recubierto con papeles
y un pullover roto y sucio. 

¡Criatura abandonada
por algún degenerado!
¡No pudo venir solito
el recién nacido hallado! 

Al verlo, llamé gritando
por ayuda a mi marido
—Quédate allí, vigilalo—.
Llamó policía y auxilio. 

La ambulancia no tardó
menos mal, porque te digo

yo ni quise destaparlo
por temor a verlo herido. 

Sólo me quedé parada
al lado de ese bebé
contando a quien preguntaba

lo que al abrir encontré. 


Los vecinos se acercaron

antes que la policía
algunos fuimos testigos
del hallazgo de ese día. 

Y le seguimos la pista
a este bebé abandonado
que pasó a ser una niña
que Milagro la llamaron 



las nurses del hospital 

adonde fue derivada. 
Fue revisada, era sana 
quedó para ser cuidada. 


Pero no tenía inscripción, 

la madre no aparecía. 
Nosotros tuvimos hija 
que murió de pequeñita. 


Quince años han pasado 

desde el día en que murió 
y el dolor fue tan profundo 
que ese nunca se perdió. 


Quisimos tener otro hijo 

pero eso nunca llegó 
cinco años tenía nuestra hija 
cuando el Señor la llevó. 


Y así surgió el comentario 

que por qué no la adoptamos 
que Dios nos mandó la niña 
quizá para conformarnos. 


Y al final fue mi marido 

quien dijo, pedila al juez 
Nosotros la adoptaremos 
si es que vos así querés. 



Y así lo hicimos. Ahora
ya es “Milagro Romá”
“Logra Mi Amor”
para siempre,

ya aprendió a decir mamá. 


“A Mimar Logró” su padre
hoy es una hija feliz.
 

Nada le falta a la niña
Dios sabe por qué está aquí. 


Pero su nombre al final

entre nurses y adopción
resultó “Milagro Romá”
“Mi Amargo Rol” se cumplió.
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