viernes, 19 de septiembre de 2008

Poema del libro: Palabras para Sembrar


De eubolia... me enamoré


Hojeando mi diccionario

una palabra encontré

que jamás había escuchado

ni leído alguna vez.


La palabra, que es eubolia,

no sólo me sorprendió,

se apoderó de mis ojos

y en mi alma penetró.


La sentí dentro de mí

y decidí descifrarla,

el "eu" es normal o bien

y el bolia consejo daba.


Es virtud que pertenece

a la prudencia y ayuda

a hablar convenientemente

en la lengua que uno usa.


La pronuncié con cuidado

y de pronto comprendí

que tiene cinco vocales

llevando virtud en sí.


Además tiene diptongos

suena bien, es musical

y enseguida decidí

que la sacaría a pasear.


La puse en mi repertorio

la llevaba a flor de labios
y hacía vibrar su nombre

en cada ocasión que hablo.


Terminó siendo mi amiga

y la registré en memoria,

creí que la poseía

que era mía, desde ahora.


Pues grande fue mi sorpresa

cuando busqué el diccionario

y eubolia seguía estampada

en la página en que abro.


Y allí comprendí la historia

de las palabras que usamos

se quedan en el lugar

aunque la andemos paseando.


Se graba en todas las mentes,

en las revistas y diarios

y se capta su presencia

si en el aire va vibrando.


Hoy sé que no fuiste mía

sino del ser que yo amo

sólo penetraste en mí

y al fin usaste mi mano.


Para quedar en mis versos

dibujada con tus letras

y así poder constatar

los servicios que me prestas.

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